domingo, 27 de mayo de 2012

Mis Jovenes Batallas Parte 5 (Capitulo Final)

Nos iremos...

Eso fue lo que escuche claramente de boca de mi padre, tenemos un mes, la decisión esta tomada y no hay vuelta atrás.

No se va a hacer lo que tu quieras, entendiste, es esto y se acabo.

Con esas palabras termino una dura discusión entre mi padre y yo. Si, la decisión estaba tomada y no había vuelta atrás, no podía hacerme a la idea de separarme de todo lo que hasta entonces tenia y conocía.

A mi padre le habían ofrecido un trabajo en otra ciudad, un traslado por medio de la compañía en la que trabaja. Y si fue demasiado rápido tomar aquella decisión.

Yo no me imaginaba vivir en otro lugar, lejos de mis abuelos, mis tíos, mis primos, las personas que conocía desde pequeño, desde el momento en que nací, aquellos lugares que formaron parte de mis 12 jóvenes años de vida.

Me fui directo a mi habitación, pensando que todo se había terminado, desde mi cama observaba como resbalaban las gotas de lluvia.

Mis amigos, pensé toda la noche, ¿Cómo se los diré?

Al despertar, no me sentía yo, todo era frió, gris, no había sabor en el desayuno, ni color en la tenue luz que entraba por las ventanas, finalmente fui a la escuela.

Vi a mis amigos esperando en la entrada los salude con un muy suave hola... y entramos juntos a la escuela.

Durante esos días me limitaba a hacer lo que en la escuela me pedían hacer, no hablaba a menos que me lo pidieran, no tenia fuerzas para sonreír si quiera.

Durante los regresos a casa de aquellos días con mis amigos ellos hablaban de todo lo que les pasaba y yo solo escuchaba, no quería perder detalle de esas voces, quería grabarlas en mi mente, los miraba y dibujaba sus siluetas en mi mente antes de que fuera muy tarde, verlos sonreír, soltar carcajadas, y yo por dentro muriéndome.

En casa prefería estar solo, encender la radio y quedarme en mi habitación.

Y pasaron las semanas, semanas en las que todo lo que había en casa fue desapareciendo, muchas cosas a la basura, otras dentro de cajas apiladas por todas partes, solo era cuestión de días para irnos.

Justo una semana antes, les hable del asunto a Manuel y Andrea, ellos ya lo sabían pues mi mamá ya se los había dicho a sus mamás...

Cuando se los dije y verlos junto a mi, me hizo saber que nuestra amistad era algo grande.

Salimos ese viernes, nos tiramos en el parque, recordamos como nos conocimos, nuestras travesuras, reímos, si REÍMOS yo también reí como nunca ese día, así estuvimos hasta que comenzó a llover y fuimos a casa de Manuel a refugiarnos.

Lluvia de octubre, la miramos por la ventana, me sentía vivo en ese momento, ver la lluvia como una expresión de vida, llena de esperanza, junto a mis dos amigos.

Encendimos la radio y recuerdo que comenzó la cancion de Welcome To My Life de Simple Plan, todos conocíamos esa canción y comenzamos a cantarla, sin saber realmente lo que decíamos, ni lo que la canción quería decir

Ahora lo se y me sorprende como encaja esa canción conmigo en aquellos días.

Un viernes inolvidable.

El sabado y domingo, nos despedimos de nuestra familia, mis tíos, mis primos y mis abuelos

Yo con una sonrisa falsa de "todo estará bien".

Así estuve toda la semana...

Y llegó el jueves, ese día no dormí en casa, pues ya no había muebles, me quede en casa de mis abuelos, a unas 3 calles de ahí, recuerdo que entre a casa para recoger una ultima caja que tenia mis cosas y sentí horrible el ver aquella casa vacía, tan vacía como mi corazón en ese momento, la recorrí por ultima vez, y salí de ahí.

El viernes por la mañana mi mamá se había ido a la nueva casa en aquella otra ciudad para recibir los muebles, y yo me dispuse a ir a mi ultimo día de clases en aquella secundaria, mi abuelo me llevo, y fuimos en silencio, se despidió de mi y me dijo te espero a la salida en la casa para que comas después llega tu papá por ti y tu hermana para que se vayan.

Entre a la escuela y tuve mi primera clase, matemáticas sentí tan feo cuando la maestra paso la lista y al mencionar mi nombre ni tiempo me dejo de contestar, "Ah, este para que lo menciono si ya no va estudiar aquí"

Mis compañeros a lo largo del día se despidieron de mi, me desearon buena suerte y otras cosas, que la verdad me incomodaban, me sentía recibiendo las condolencias de mi propio funeral.

En la salida estaban las mamás de mis amigos esperando, me dijeron que le mandara saludos a mi mamá, que estaríamos en contacto, mucha suerte, etc.

Camine por ultima vez aquel camino a lado de mis amigos, esta vez nadie hablaba, nadie reía, el sol brillaba pero no calentaba mi cuerpo, y el calor de mis amigos parecía ya no surtir efecto en mi.

Al llegar a la esquina de la calle donde vive mi abuelo, las señoras se despidieron de mi y nos dejaron a Manuel, Andrea y a mi solos.

Aqui vino el desastre total...

Andrea se abalanzo sobre mi, me rodeo fuertemente con sus brazos y llorando de manera descontrolada me dijo: -No me dejes, quedate aqui, quedate en mi casa pero no nos abandones, me haras mucha falta, te quiero mucho.

Yo estaba como piedra, mire a Manuel que nos observaba con rostro triste, entonces tome a Andrea por los hombros y le dije mirándola a los ojos: No seas tonta, sabes que eso es imposible, te voy a extrañar, te llamare cuando pueda, te quiero. Yo estaba serio, ni una sonrisa, pero tampoco ninguna lagrima.

Manuel, me abrazo y simplemente me dijo: Siempre seguirás siendo mi amigo

Los abrace a ambos, y les dije... voy a regresar algún día, ustedes son mis únicos amigos, mis mejores amigos, nadie les quitara ese lugar...

Andrea seguía llorando y Manuel se seco las pocas lagrimas que resbalaron por sus mejillas...

Los quiero mucho. y con eso les di la espalda y camine hacia la casa de mis abuelos.

El camino a la nueva ciudad fue algo terrible, había lluvia, y por lo tanto salir de esa gran urbe que es la Ciudad de México, en viernes es pesadilla total.

Llegamos a Irapuato Guanajuato, a la 1:30 am 5 horas y media de viaje, veía aquella pequeña ciudad prácticamente vacía, no había nada, llegue a la nueva casa donde nos esperaba mi mamá, en cuanto entramos a casa mi papá dijo: Bienvenidos a su nueva casa...

Yo lo miré, le pregunte a mi mamá que donde estaba mi habitación, me indico en donde era y le dije fuertemente a mi papá: por cierto ¡Esta no es mi casa!

Entre a mi habitación, cerré la puerta y fue hasta entonces que llore, llore hasta que perdí la conciencia de todo...

Aquí no termina la historia
Solo comienza el próximo relato
al cual llamare ahora
"Mi Exilio"

Saludos

2 comentarios:

  1. Me sigues cautivando con cada uno de tus relatos... yo he vivido por (ya casi) 22 años en el mismo lugar y estoy ansioso por irme... aunque no de ciudad. La otra vez soñé q nos mudabamos (mi familia y yo) a otro país y que yo decía que retornaba a mi país por una semana porque quería despedirme de mis amigos. Sí feo debe ser eso, pero es parte de crecer.

    Sigue escribiendo
    Un abrazo
    Erik!

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  2. En cierta ocasión me pasó algo similar, iba en el tercer año de secundaria y tenía un amigo en particular, éramos muy buenos amigos, luego nos llegó la noticia de que a Enzo lo cambiaban a otro colegio (escuela), me chocó por que no lo vería con la frecuencia de siempre, fuimos a su casa una tarde Karina, Omar y yo a hablar sobre eso; Omar se tendió a llorar peor que Magdalena pidiéndole que no se vaya (ni yo que me cnsideraba su mejor amigo) pero las cosas ya estaban decididas...

    Lo bueno es que han pasado casi 15 años de aquel entonces Karina, Enzo y yo seguimos siendo amigos y grandes amigos, Karina vive en Italia, enzo y yo seguimos en Perú y auqnue no nos veamos siempre cuando lo hacemos podeos darnos cuenta que nuestra amistad no ha cambiado. ¿Omar? no sé! jajajajaja...

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