jueves, 5 de julio de 2012

Mi Exilio (Parte 3) Sinceridad


Fue entonces que desperté... me sentía débil, con mucho frío, pero en mi corazón ya no sentía nada, o por lo menos no sentía nada bueno.

Mire al rededor en el suelo había sangre, y un agradable ardor en mi muñeca... la mire y solo pensé... maldita cicatrización tan rápida que tengo... o tal vez es que el corte no fue profundo.

Ya parecía pasatiempo durante semanas prácticamente hacia dibujos sobre mi piel, y verlos de ese color rojo tan hermoso me hacia sentir que hacia arte con eso.

En una ocasión accidentalmente rompí un vaso de cristal fue tan agradable ver como salia sangre que presione con fuerza y sentí ese magnifico dolor entre mas sangre... en ese momento mi madre entro a la cocina pues había escuchado el estruendo del vaso al romperse... vio mi mano y tuvo que llevarme a que me hicieran una curación y me limpiaran la mano de residuos de cristal.

Que gran disfrute tenia del dolor...


Mi vida era una completa porquería...

Un día de escuela... que había llegado temprano a clase, me encontraba sentado solo en el salón, divagando entre mis miles de fantasías estúpidas. Cuando de pronto la prefecta se acerco al salón y escuche que dijo claramente:
-Aquí es tu salón de clases... -Me miro y dijo- Que bueno que estas aquí Edson.

Yo la mire y vi que venia con un muchacho, pero no le di mucha importancia y seguí con lo mio.

La prefecta le dio algunas otras indicaciones a ese muchacho y entonces volvió a dirigirse a mi:
-Edson, hazme el favor de darle el horario a tu nuevo compañero, y ponerlo al tanto de las clases por favor.

-Esta bien- Respondí sin mirar a ninguno de los dos... y escuche los tacones alejarse del salón.

-Hola, me llamo Carlos- dijo aquel muchacho... pero nuevamente no lo mire.

Comencé a mover cosas dentro de mi mochila y saque el horario, me puse de pie, me acerque a Carlos y le dije... -Este es el horario anotalo mientras te explico como están las cosas: Yo soy Edson, el jefe de grupo...

-Mucho gusto Edson, me llamo Carlos... dijo nuevamente y extendió su brazo mientras se ponía de pie.

Yo lo observe como si aquel gesto de el hubiera sido una ofensa para mi, pero como mis buenos modales siempre los tenia claros le di la mano brevemente y continué explicando todo.

Cuando termine de explicar todo, el me miro y me dijo: -Eres muy serio, seco, demasiado mamón pero sabes que, me caes bien.
Y sonrió ampliamentene.

Yo me quede como idiota parado ahí analizando y tratando de creer que lo que acababa de escuchar no era cierto.

Me fui a mi lugar pasmado, pensando que nunca nadie me había hablado así, mirándome a los ojos y con tanta sinceridad como aquel muchacho.

Ese día el fue atacado con preguntas por todos mis compañeros y me dio tanto coraje que le preguntaban las mismas preguntas bobas que a mi me hicieron, y me levante al ver que el los estaba mandando al carajo a todos y les dije.. -Déjenlo en paz, se ven tan idiotas haciendo eso como no tienen idea.

Todos en automático me miraron con desprecio y se alejaron, no obstante había sonado ya la campana del receso.

-Caen mal, no puedo creer que sean tan idiotas- le dije a Carlos mientras veía como todos se alejaban.

Carlos soltó una fuerte carcajada y dijo: -Tienes razón pero déjalos, no te enojes por tonterías como esas.

-No son tonterías.- Dije yo mientras lo miraba.-A mi me hicieron lo mismo y hartan.

-¿ También eras el nuevo en la clase? - Pregunto Carlos de manera interesada.

-Si... -Respondí yo -Pero yo si entre desde primero solo que dos meses después.

-¿Eras de otra escuela o de donde venias tu?- Pregunto Carlos

-Del D.F.- le respondí -Ahí nací, esa ciudad nada comparada con este pueblo, nunca me gusto cambiar de ciudad, yo quería nacer y morir en el mismo lugar.

Carlos comenzó a reír, cosa que me pareció una burla.

-Perdóname... -Dijo el- como que haces mucho drama por eso no?, imagínate yo nací en Acapulco, a los tres años me fui a vivir al D.F. cuando tenia 6 me fui a Tabasco y a los 9 me fui a Mexicali... nunca he tenido un lugar estable para vivir, tu te mueres por una sola vez que lo has hecho y yo que llevo toda mi vida de aquí para allá ya debería haberme matado 100 veces no crees.

Me quede sorprendido, mirándolo, y pensando que el tenia razón ademas como demonios sabe que me quiero morir.

Comencé a reír entonces yo también... hasta me sorprendió el sonido de mis carcajadas, hacia ya tiempo que no la escuchaba.

Entonces me senté junto a el, me dio uno de sus sándwiches, y me dijo: -Ahora me caes mejor...

Y así todo el receso platicamos de nosotros y algo que me impacto demasiado fue que yo sonreí de nuevo y sin finjir.

2 comentarios:

  1. Masoquista! No soporto ver mucha sangre en mi caso! Y pues bueno, alguien te lo dijo... mudarte no mata... el que no se adapta, va muriendo de a pocos!

    Un gusto leerte, lo sabes?
    Un abrazo
    Erik!

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    1. Jaja si a veces pienso que todos tenemos ese algo masoquista en nuestro interior desde cosas mínimas hasta mas complejas.

      Carlos, se convierte aqui en pieza fundamental de la historia, ya veras mas adelante

      Pues en realidad no sabia que te daba gusto leerme, ahora ya lo se y me alegra que te guste leerme.

      Muchas Gracias

      Saludos

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