domingo, 15 de septiembre de 2013

Amigo...

Querido amigo, disculpa que me detenga a la mitad de este puente, que me quede parado buscando tu mirada que pronto se cruza y queda inmóvil.
Observa ahora como todo el mundo esta a nuestros pies, son solo pequeñas lucecitas de la ciudad que se van extendiendo y difuminando en la lejanía.
Disculpa, querido amigo, que me ria sin razón aparente y después dude en hablar, pero debes entender que mi corazón no puede con todo eso.
Yo se que debo irme, se que el tiempo nos dice que ya es hora de decir: Hasta luego. Que es probable que nos veamos de nuevo.
Disculpa que me limite solo a observarte y no hacer nada mas, pero no necesito mas que guardarte en mi mente para no olvidarte jamás.
Escúchame, amigo mio, volveré pronto, la distancia no es tan grande. Algún día verás como te sonrío nuevamente al encontrar tu mirada.
Me abrazas y dices que no quieres soltarme, que no quieres llorar, pero aun así suspiras con mucha fuerza.
Siento tu cabello entre mis dedos y tu corazón junto al mio latiendo apresuradamente ante tal momento de desprendimiento.
Continua nuestro camino, hasta donde debo abordar el autobús de vuelta a mi hogar. "Quiero llorar" me dices con voz quebrada y yo con fuerza te digo: "¡No lo hagas!"
Un ultimo abrazo y al oído, te digo lo mucho que te quiero. Nuestras manos rozan y como imanes se atraen y son difíciles de alejarse.
Te veo sonreír, querido amigo, y yo hago lo mismo. Así me dispongo a seguir sin mirar atrás, tomando mi asiento y perdiéndome en un lejano lugar.
Apenas avanza el autobús y da vuelta en la primer esquina... una lagrima recorre mi mejilla desde mi ojo. No pude, mi querido amigo, se que volveré a verte, pero aun así no quería dejarte.
Querido amigo... me duele decirlo... te extraño apenas deje de verte y creo... creo que me estoy enamorando.

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