domingo, 5 de enero de 2014

Historias

Se esforzaba bastante día a día haciendo mil y un cosas por agradarme. Cosas tontas, divertidas, embarazosas... pero a la vez muy lindas.

¿Quien se había preocupado antes tanto por mi? ¿Quien se había molestado en tratar de darme lo mejor de si mismo para hacerme sonreír cada día?

... Nadie...

-Puede hacerme el favor de salir del salón- me dijo la profesora al descubrirme observándolo por la ventana.

Tomé mis cosas y me salí.

-¡Lo logré!- Me dijo Juan una vez que salí del salón.
-¿Qué cosa?- le pregunté.
-Sacarte de clase- con una sonrisa de total orgullo.
-No es divertido, ya sabes que no me gusta perder clase...-
-Lo sé, eres un nerd, pero no te viene mal faltar una vez- Haciendo aquella sonrisa que me encanta.

Me quedé en silencio un rato.

-¿Cómo van tus calificaciones en esa materia?- me preguntó al notar que estaba preocupado.
-Voy bien, excelente de hecho. Tengo 10 en las dos unidades anteriores.- Y seguí caminando.
-Entonces no tienes por que preocuparte, relájate- Me dijo poniendo su brazo al rededor de mis hombros.
-Bien, ya que lograste sacarme de clase, mas te vale que hagas que valga la pena.- le dije bajando por la escalera que lleva al patio principal.

-¡Excelente!- me dice Juan sonriendo ampliamente.
-Guardaré mis cosas- le digo y me detengo a guardar los libros en mi mochila de espaldas a la pared.

Él se coloca frente a mi, muy de cerca y se escucha una voz al tiempo que Juan es empujado contra mi y su rostro queda a pocos centímetros del mio.

-¡Ya besense!- Dice mi amigo Pablo riéndose como siempre.
-¡Cállate!- Le digo riéndome también.
-¡Eres un abusivo de personas felices!- Le dice Juan alejándose de mi.

Seguimos caminando y Juan me lleva a su coche. Me abre la puerta del copiloto y le lanzo una mirada de "¿Es en serio?"

-¿Qué?- me pregunta sorprendido.
-No necesitas abrirme la puerta, con que quitaras el seguro es mas que suficiente- y tomo asiento.
-Uy, que delicado.- Bromea conmigo.

Arranca el coche y me pregunta

-¿Hasta que hora tienes libre?.
-Era mi última clase- le respondo poniéndome el cinturón.
-Perfecto, yo también estoy libre- me dice y salimos de la escuela.
-¿A donde vamos?- le pregunto al ver que toma la salida hacia la carretera.
-No sé, a dónde nos lleve esta cosa- indicando que será el coche quien nos guiará
-Ajá! como tu digas- le respondo y me echo a reír.
-Está bien, ya verás- Y se pone los lentes de sol.

Avanzamos algunos kilómetros. Nos detuvimos a comer en un puesto de tacos de la carretera, compramos dulces y algo de comida para mas tarde y refrescos en una tienda.

Veía a los largos sembradíos pasar rápidamente junto a mi, muy pocas personas pasaban en el camino, y el sol era muy agradable.
De pronto dimos vuelta en un camino fuera de la carretera, un camino de tierra que subía un poco en una colina. Llegamos a una especie de granja y nos estacionamos. Tenía un aspecto muy agradable.

-¿Qué es este lugar?- Le pregunté
-Es una casa de campo que tiene mi familia, para cuando queremos salir de la ciudad.- Me dijo sonriendo.
-Es muy bonita- le dije mirando al rededor.

El abrió la gran puerta de hierro y me indicó que entrara, se subió al coche y se estaciono dentro en el gran jardín. Me mostró todos los rincones de la casa, acompañándolo con historias de su infancia. Todos y cada uno de esos lugares guardaban muy buenos recuerdos para el y yo llegué a conmoverme con algunos relatos. Llegamos por fin a la habitación mas grande y ahí había un coche de juguete sobre la mesita de noche. El corrió y lo tomó, pero al tomarlo sonrió de una manera que jamás lo había visto antes y dejó el coche de nuevo en su lugar con mucho cuidado.

Sin necesidad de que yo le preguntara el me dijo:

-Es el coche de mi hermano, tenemos un coche igual cada uno, el mio es rojo y el de él es verde. Solíamos jugar con ellos cuando eramos chicos, decíamos que cuando creciéramos tendríamos un coche rojo y uno verde pero real.
-Si, ya veo...- Le dije señalando hacia la ventana donde se veía el coche rojo de Juan.
-Mi hermano se compró su coche verde cuando terminó su carrera y me dio la mitad del dinero para compararme el mio pero...- y separó su mirada de la mía.
-...pero...- le respondí.
-Mi hermano murió en un accidente de transito... en su coche verde- y escondió su rostro tras sus manos.

No sabía que responderle, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo y no pude evitarlo, solté una lagrima tras otra.
Fui hasta dónde él estaba, lo abrace y no dije nada... nada.
Él levantó su cara y me vio.

-¡Que tonto soy!- me dijo viéndome llorar.- Ya te hice llorar, perdóname- y me secó las lagrimas.
-No hay problema, algún día debías contarme esa historia de cualquier manera.- Y sonreí para demostrarle que todo estaba bien.
-Yo quería mostrarte mi lugar favorito, pero creo que no salió tan bien como esperaba.

Yo lo abracé nuevamente y le dije

-No solo me mostraste tu lugar favorito, si no también parte de tu historia y de lo mas hermoso de tu ser.-

El sonrió y esta vez fui yo quien lo besó con mas fuerza que nunca.



(continuará...)
Estaré contigo

6 comentarios:

  1. asdgashjdga quiero saber más :'C ... Edsooon, tienes un premio en mi blogggg <33

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  2. Es una historia real, espero jeje... qué bonito, qué gusto saber que compartes algo con alguien... aunque no estes muy emocionado o ilusionado... dale al tiempo y deja que las cosas se den.

    Cuidate
    Erik!

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    1. Tal vez solo le di un poco mas de emotividad al asunto para la redacción pero en esencia es real.
      gracias por visitarme nuevamente

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  3. ahahah me emocione :D
    cuando la segunda parte o las que vengan :D
    Me encanto tu entrada y igual que erik creo es una historia real?
    espero igual que si
    un abrazo ! (:

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    1. Claro, es real.
      Ya existe la segunda parte.
      Saludos

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