martes, 11 de febrero de 2014

Mas historias

No me importó en lo absoluto el regaño que recibí en casa por desaparecerme mas de 24 horas. Definitivamente no dudaron en prohibirme salir a fiestas o cualquier otra reunión social que involucrara no estar en casa o en la universidad. No me importó.

Las respuestas a´: ¿En dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué no avisaste? ¿Con quién estabas? ¿Por qué faltas a la universidad? las respondí con toda la calma del mundo. Les dije a que hora salí, a dónde fui y con quien, claro no entre en detalles y me limité a responder lo básico.

Si, lo sé. Provoqué un estado de preocupación en casa por mis impulsividades. De hecho mas que enojarse conmigo, se alegraron de verme volver. Nunca he sido un hijo que les de problemas y por lo tanto no suelen castigarme así que solo sirvió como advertencia de que no volviera a hacerlo.


Aquella noche que pasé lejos de casa estuve bajo las estrellas en compañía de un ser mágico, poeta, tonto y etéreo. El té que acompañó nuestra platica se endulzaba con las palabras que salían de su boca. Sus ojos aparecían y desaparecían entre los remolinos que formaba el humo del tabaco haciéndolo parecer mas misterioso.

Después de una larga charla que en realidad no iba en ninguna dirección aparente, el sueño nos arrastró a dormir. Él colocó cobijas limpias y calientes con aquella precisión tan propia de él. Se sentó en la orilla de la cama y me indicó con un cabeceo que me acercara.

Fui y me senté del otro lado y comencé a desatar los cordones de mis zapatos, una vez terminado me dispuse a meterme bajo las cobijas. El hizo un sonido de negación y se acercó a mi. Me tomó del brazo e hizo que me pusiera de pie.

Con gran cuidado comenzó a desabrochar los botones de mi camisa y yo le ayudé con los inferiores. Con su dedo indice dio unos golpecitos en la hebilla de mi cinturón y yo me lo quité. Él cruzó sus brazos tomando la parte baja de su camisa y la sacó completamente en un solo movimiento. Definitivamente no tenía razones para dejar de observarlo.

Por fin en ropa interior los dos entramos en la cama y él no tardó mas de 2 segundos en abrazarme. Sentir su mano en mi pecho que subía y bajaba tiernamente como aquel gesto de cariño mas dulce que existe.
Entonces susurró diciéndome: "Te quiero"


No me importó el castigo, el regaño ni nada mas. No había manera de que cualquier cosa me arruinara todo.

¿Quieres saber que opina el de que yo te esté contándote nuestras historias?
Bien, eso es fácil. Él esta encantado por la idea, leyó el resto de mis entradas y se rió bastante con todo lo que dije desde que lo conocí y decidí hablar de él. Te envía saludos, querido amigo.

El día de hoy estamos ya a 2 meses desde que él y yo somos eso que muchos llaman: "novios". Pero en mi opinión nosotros somos simplemente él y yo escribiendo otra de nuestras historias.

P.D. Espero tener tiempo para escribir pronto, mientras tanto, te envío un gran abrazo.

2 comentarios:

  1. Ohhhh felicidades!!!! Me alegra mucho que tú sí consiguieras a alguien (mientras yo aquí solo y.... ah? no nada! solo fue la maldita envidia hablando jaja)... pero qué ya leyó tu blog? Mmmm yo no le hubiese dicho nada, pero eso ya es cosa tuya... en mi caso, siempre soy cauteloso... y si menciono que tengo blog pero nunca doy el link o nada... bueno salvo un amigo que rara vez lo lee y a veces eso me limita a escribir tan abierto... curioso, porque el sabe la persona que soy hehe

    cuidate y muchas suerte!
    abrazo!

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    1. Estuve a punto de no mostrárselo, pero finalmente decidí que fuera así. No tengo problema alguno en contar mi historia y que él la conozca. En todo caso estoy compartiendo esto con el extenso publico de Internet (que son personas que no conozco)
      En fin... todo va muy bien y espero que la envidia no trate de matarme hehe.
      Cuidate.
      Saludos

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