sábado, 7 de junio de 2014

Ideales

Te habrás dado cuenta que hace tiempo que no me doy una vuelta por aquí, pero me alegra que haya sido por ocuparme en cosas que han valido mucho la pena.

En primer lugar la escuela, he estado trabajando duro en proyectos los cuales me han traído no solo buenas notas, si no reconocimiento de la mayoría de mis profesores, otros docentes y resto de personas en la institución.

Ha sido un semestre (casi por terminar) de lo más beneficioso para el hambre de saber que tengo.

Por otro lado el grupo de teatro presento hace unos días el estreno del musical que habíamos estado "horneando" desde enero. Cansadas coreografías, canciones y exhaustivos ensayos que la noche del pasado miércoles dieron frutos ante un publico ovacionando de pie y con lagrimas en los ojos.

Ese día, Juan me invitó a comer antes del ensayo previo al estreno (cosa que no me agrada mucho, prefiero pagar mi parte) pasamos una comida agradable y llena de risas (por supuesto estábamos nerviosos por el estreno y eso nos hacía reír bastante).

Llegamos al teatro para comenzar el ensayo (5 minutos tarde) y nos observaba el resto del grupo con mucha curiosidad, Pablo (como siempre) bromeó diciendo:
     -¡Tenía que ser! Se dan el lujo de llegar tarde solo porque como siempre se fueron a "comer" antes- Y movió su lengua contra el interior de la mejilla dando a entender otras.
     -Así es, Pablo -Le respondió Juan guiñándole un ojo-
Yo quise unirme a las bromas
     -Mira, ya te dije que dejes de decir lo que hacemos, en todo caso acepta nuestra propuesta del trío y todo solucionado.

La mirada de todos iba de un lado a otro y en completo silencio, luego los tres comenzamos a reír.

En fin, el ensayo fue bien, nos cambiamos para estar listos antes de la función y aplicamos el maquillaje. Treinta minutos antes de comenzar, Juan y yo estuvimos repasando nuestras lineas hasta que vimos a David en el suelo con cara de pocos amigos.

     -Oye, Dave, ¿Qué tienes?- Le pregunté
     -Lo mismo de siempre, que esta obra es un fiasco, no me gusta y mucho menos puedo personificar a Don Quijote si no lo comprendo, si no tuviera el compromiso con ustedes ya me hubiera ido- Dijo mientras tiraba al suelo el yelmo que llevaba en las manos.

Juan me lanzó una mirada de preocupación.

     -Explícame ¿Qué es lo que no te gusta?- Le pregunté
     -Es un musical, prefiero el teatro tradicional, no puedo interpretar a un loco con sueños e ideales si en mi vida cada sueño es solo eso un sueño, para ser concreto te diré que soy realista- Y siguió con la mirada baja.

Ana pasaba en ese momento frente a nosotros ya ataviada con el traje de "Aldonza" y escuchó lo que David dijo. Entonces ella se sentó junto a el y lo rodeó con sus brazos.

     -Te conozco desde hace mucho tiempo, David- comenzó a decirle Ana- yo se que tienes sueños e ideales, no has sabido luchar por ellos, aunque suene mal te diré que has sido cobarde para luchar por ellos. Yo quien hago al personaje pesimista de la obra me encuentro frente a un pesimista de la vida real quien representa al optimista, busca en tu vida lo que mas amas y lo que quieres hacer para seguir siempre adelante, tienes que luchar. Si votamos por ti para el papel es porque creemos en ti. ¿No es así?- Dijo dirigiéndose a nosotros.

Juan y yo respondimos afirmativamente. El resto del tiempo Ana estuvo abrazando a David en silencio hasta que dieron la tercera llamada y se abrió el telón.

Sonó el tema de opertura y hubo movimiento en el escenario, pasaron situaciones divertidas y entonces la primer canción:

"Ante ti mundo ruin miserable y falaz, maldición de los hombres de bien. Llega hoy un hidalgo a retarte capaz de morir por su honor o vencer... Donde me lleve el azar hacia la gloria final."
 El publico aplaudió con fuerza y Sancho (yo) se quejó de las locuras de Don Quijote, el publico rió y luego se enamoró entonandole su amor a Dulcinea, ese ser que alienta y justifica todas nuestras acciones. Luego se mostraron hipocritas diciendo "Lo hago todo por el" ante un sacerdote que no tenía interés alguno en escuchar las penas de las dos mujeres quienes solo querían quedarse con la herencia del viejo.

Don Quijote nos explicó cómo debemos vivir, ser cabal con los hombres y cortés con las mujeres, no buscar el placer pues puede ser encontrado en demasia, ama no lo que eres, si no lo que puedes llegar a ser, mirar siempre adelante... y vivir por esa "Dulcinea" que cada caballero, persona guarda en su corazón.
Aldonza no soportaba ser llamada "Dulcinea" y se enfrentó a Don Quijote preguntandole por que lo hacía y el le dijo que buscaba ponerle nobleza al mundo y lo que importaba mas allá de triunfar o fracasar era seguir un ideal.

"Soñar, lo imposible soñar, vencer al invicto rival, sufrir el dolor insufrible, morir por un noble ideal"
La historia de haber comenzado feliz, fue cayendo a lo cruel y triste hasta llegar al final donde todo sueño y todo ideal había muerto... pero si alguien escucha y se ve contagiado por esa lucha puede seguir y tu sueño, tu ideal no habrá muerto jamás.

"Dormirá mi alma en paz al llegar el instante final... y poder una estrella alcanzar" 

El telón se cerró, el publico aplaudió por largos minutos y nosotros tras el telón con los ojos brillantes de orgullo. David al fondo del escenario llorando con fuerza, corrió hacia Ana le plantó un beso en la mejilla y le agradeció por mostrarle su "ideal".

El telón se abrió para hacer la reverencia final y el mundo seguía aplaudiendo... lagrimas en los espectadores y eso solo significaba una cosa, nuestro mensaje que gritaba con dolor "Vive, sueña, lucha sin importar los gigantes que te azoten" había llegado a los oídos del corazón de todo el publico.

Cámaras, flash, abrazos... todo sucedió en esa noche.

Salimos a festejar el éxito y David brindó unas palabras como siempre suele hacerlo después de cada representación pero en esta ocasión repletas de algo nuevo en el. Agradeció a cada uno de nosotros por el apoyo, me agradeció a mi diciendo que no le hubiera gustado tener a otro Sancho Panza a su lado y finalmente tomando la mano de Ana entre las suyas le agradeció por el resto de todo lo que tenia que agradecer y ahí frente a todos dijo

     -Ya se cual es mi sueño y mi ideal, he visto el rostro de mi dulcinea y está junto a mi- Vio a Ana a los ojos - Quiero que seas mi ideal - Le dijo.

     -Creí que jamás me lo dirías- dijo ella y respondió a su pregunta con un beso que (debo admitirlo) nos hizo llorar de alegría y ternura a todos.

Yo sabía cuan enamorada estaba ella de él y el es bastante ciego pues nunca se había dado cuenta. Personalmente me sentí feliz por ellos.

Juan se recostó en mi hombro y en un susurro me dijo:

 -Te amo.







1 comentario:

  1. Qué bueno que todo te haya ido bien... teatro musical, qué envidia (de la buena) porque a mí me gustaría. Don quijote apenas y sé la historia... Sabia del musical pero no habia escuchado sus canciones.

    Saludos!

    Pd. A mí tampoco me gusta que me paguen las cosas pero un amigo me enseño lo bueno que es que te inviten jee

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