viernes, 18 de julio de 2014

Puntos Suspensivos (Segunda parte)


...

Regresamos al interior de la casa después de haber fumado un cigarro, todos platicaban alegremente y hacían bromas mientras que un silencio terrible existía entre Juan y yo.

Nos incorporamos al circulo de la charla y actuamos como si nada hubiera pasado. Juan se levanto a servirme una bebida y otra para él. No puedo creer la habilidad que él tiene para hacerse notar de lo mas tranquilo posible, mientras que yo escuchaba las voces de todos ellos como si se trataran de ecos lejanos.

La bebida no la disfruté y el tazón con botana prácticamente me lo terminé solo. Juan iba y venia de la mesa del alcohol mientras reía junto a los demás y yo estaba sentado pensando en mil cosas. "¿Que va a pasar ahora?", "¿Regresará pronto?", etc.

Comencé a sentirme vacío, ligero, frío y a la vez muerto. Resultaba bastante tonto pensar que apenas un día anterior yo estaba haciendo planes para pasar unas buenas vacaciones junto a él, sin saber si iríamos a una playa o nos iríamos a la Ciudad de México para visitar sus museos. Me sentí como en esas películas en las que justo en el momento mas feliz todo se viene abajo. ¿Acaso no es así la vida? todo va subiendo, subiendo y subiendo y como en una montaña rusa viene la escalofriante caída que nos puede hacer llorar, gritar o entrar en pánico y justamente estaba en una de esas caídas.

De pronto me descubrí observando la colilla de un cigarro que debió haber estado en el cenicero y terminó entre mis dedos. Miré entonces al rededor y las voces estaban ya apagadas, unos cuantos habían desaparecido y los pocos que quedaban estaban hablando en voz baja de temas sin importancia pero él no estaba ahí.

-Luis, ¿Sabes en dónde esta Juan?- Le pregunté interrumpiendo su crónica (ya muchas veces escuchada) de Pokemon Black and White.
-Fue al baño... -dudo por un momento y puso cara de espanto- Pero eso fue hace como diez minutos.

Me di la vuelta y fui a buscarlo, tras de mi venía Luis pero no me percaté que me seguía. La luz del baño estaba encendida y llamé a la puerta... nadie contestó. Entonces abrí y lo descubrí ahí arrodillado junto al retrete con restos de vomito en la camisa.
Volteó a verme y cerro los ojos. Luis me ayudó a levantarlo y le dije que lo mejor era llevarlo a su casa.
Caminamos como pudimos hasta el coche de mi padre y metimos a Juan con un poco de dificultad.

Cuando arranqué el coche Juan balbució:

-No me lleves a mi casa-
-Esta bien, daremos una vuelta y nos detendremos en algún sitio mientras te sientes mejor.- Le dije mientras salia de la calle hacia la gran avenida esperando no volver a perderme.
-No voy a estar bien- Me dijo.
-Claro que si, no seas tonto- Le respondí con voz tranquilizadora.
-Claro que no soy tonto... pero no voy a esta feliz aunque no esté borracho- Me dijo y se puso a llorar de nuevo.

Por fin me detuve después de 30 minutos dando vueltas por las calles de la ciudad en una tienda de gasolinera y él me dijo que quería un café. Bajamos los dos y el al menos ya podía andar mejor aunque con un poco de ayuda. Pedí un café y yo me compre unas galletas mientras él estaba sentado en una mesa al fondo. Él se tomó el café y yo solo me comí dos galletas.

-¿Ya quieres que te lleve a tu casa?- Le pregunté una vez que escuché sorber el ultimo trago de café que le quedaba.
-No, no quiero... llévame a dónde sea menos a mi casa.- Me dijo con bastante amargura en sus palabras.
-Esta bien...- Y me levanté de la mesa.

De vuelta en el coche él volvió a hablar.
-Llévame a tu casa... si puedes-
-Ok- le respondí.

El silencio seguía entre nosotros durante el trayecto, yo estaba atento al camino y Juan veía sus manos sobre sus piernas sin moverse. Una vez llegamos a mi casa entramos sin hacer ruido y subimos hasta mi habitación. Me sentí mal por no haber ordenado en las últimas semanas pero Juan camino observando todo y se sentó en la cama.
-Ahora que lo recuerdo... nunca estuve aquí antes- me dijo él aún viendo al rededor.
-Es verdad, pero quítate eso- le dije señalando su camisa y busqué algo que le pudiera quedar puesto que mi esquelético cuerpo no se compara a sus grandes músculos. Por fin encontré una camiseta que solo uso para dormir pues esta muy grande y se la lancé pero el ya estaba sin camisa y sin pantalón.

-Me siento sucio- me dijo observando sus manos.
-¿Quieres tomar un baño?- le pregunté.
-¿No hay ningún inconveniente en eso?- me dijo con la mirada perdida en la pared.
-No- y abrí la puerta que se dirige al baño.

Abrí la regadera y comprobé la temperatura del agua mientras que Juan trataba de llegar hasta mi sosteniendose de las paredes. Lo senté sobre el retrete y cerré la puerta del baño, acto seguido me comencé a quitar la ropa.

-¿Que estas haciendo?- me preguntó alarmado.
-No te voy a dejar entrar a la regadera solo y menos en este estado.- mientras entraba al agua y me mojaba la cara, le tendí mi mano y entonces él se quitó la ropa interior y entró conmigo al agua. Le ayudé a mojar bien su cabeza y limpié su cara con mis dedos. Él estaba como un muñeco inmóvil mientras que yo me encargué de bañarlo hasta que el decidió moverse. Con esos fuertes brazos me acercó a su cuerpo y me abrazó con fuerza.
-Y todavía te atreves a preguntar porque te amo- me dijo y eso solo sirvió para hacerme llorar y él también comenzó a llorar... cerré el flujo del agua y permanecimos así abrazados durante un momento. El me besó con mucha delicadeza y finalmente salimos del baño.
Una vez de vuelta en la habitación el comenzó a hablar de nuevo con ese tono tan dulce que suele emplear cada día de su existencia.
-Pequeño, he pensado en estos minutos algo...-y me pareció un poco gracioso verlo hacer esa cara de pensativo mientras estaba desnudo- ¿Por qué no intentarlo? finalmente no me iré para siempre.- Me dijo sonriendo de nuevo.
-Creo que podríamos intentarlo- Le respondí mientras mi cabeza estaba oculta bajo la toalla que secaba mi cabello. Y pensé "¡Demonios! si ya me he atrevido a hacer cosas imposibles por ti y si lograste enamorarme tanto de ti de manera gloriosa a pesar de que nunca creí enamorarme de ti ¿y todavía me preguntas si soy capaz de intentarlo?" Me reí con fuerza en el interior.
-¿Crees?- y me descubrió la cara- ¿O lo harás?
-Lo haré- y le devolví ese delicado beso.

...

A la mañana siguiente, despertar sintiendo su piel junto a la mía y su respiración en mi nuca me hizo sentir inmensamente feliz. Yo sabía que todo iría bien, finalmente existe el Internet y si todo marcha bien puede que él vuelva antes de que comience el nuevo semestre. Incluso, como él me había dicho aquella noche: "si llegara a terminar esta historia, quiero escribir un final feliz y solo así podremos dejarnos ir tranquilamente y comenzar nuevas historias" entonces pensé que lo mejor sería buscar mas buenos momentos para seguir escribiendo y no tener miedo del final. Él se fue el lunes y por decisión de ambos no nos despedimos y al parecer todo indica que estará aquí para el final de las vacaciones pues su abuela mejora lo cual nos hace felices... claro que esa mañana del sábado después de la fiesta, mi madre casi muere de un infarto al entrar a mi habitación y descubrirnos desnudos en la cama.

martes, 8 de julio de 2014

Puntos suspensivos (Primera parte)

Aquella fiesta fue cuando lo vi por última vez...

Terminó el semestre y la fiesta de fin de cursos era obligatoria, por lo tanto Luis un amigo de Juan ofreció su casa para reunirnos y hacer una modesta pero divertida fiesta.
Para llegar a casa de Luis es necesario tener un excelente sentido de la orientación, pues las calles de esa zona de la ciudad son un verdadero laberinto unas te llevan a otras y hay cruces inexplicables, otras forman curvas casi espirales y las peores no tienen salida.
En fin, me tardé en llegar 45 minutos. Para variar fue la primera vez que mi padre me presto el coche y por lo tanto era la primera vez que salia solo y de noche en el auto. La razón fue que salí de mi circulo de lecturas Freudianas y de ahí iría a la fiesta, por lo tanto mi papá creyó conveniente darme las llaves y confiar en mi.

Al fin llegué y no tuve que tocar la puerta, pues por la ventana me vio Pablo quien corrió a recibirme, al entrar todos me saludaron, había en su mayoría personas a las cuales no les dirigía la palabra pero conocía de la universidad y me invitaron a un debate sobre la serie "Juego de Tronos" fue entonces que descubrí que estaba en un ambiente "friki" como ellos lo denominaron.
De Juego de Tronos pasamos a series Anime y videojuegos, para terminar hablando de Star Wars. En fin, no dejaba de ver hacia la ventana esperando que llegara Juan, fue entonces que le pregunté a Pablo si sabía algo de él.
-Fue por Laura y Gustavo, no tarda.- me dijo con esa voz de madre cariñosa.
-Ok- respondí entre un suspiro.

Veía el celular una y otra vez, el reloj seguía avanzando y la fiesta comenzaba a ponerse buena. Acepte bailar con una chica que me lo pidió muy amablemente pero solo me mecía al ritmo de la música pues mi mente estaba con él.

Una hora después estaba sentado y comiendo papas fritas en la esquina del sillón cuando escuché su voz:
-Buenas noches, guapo- Me dijo con esa voz de locutor sexy que tanto me gusta.
Al girarme para verlo tenia la boca llena de papas fritas y me apresuré a pasarlas a la garganta.
-Hola- Y me levanté del sillón para abrazarlo pero el me detuvo con una seña.
-Tengo algo que decirte...- Y puso una mirada que no me gustó ver en sus ojos.
-¿Que pasa?- le pregunté al instante.
Él solo me tomo de los hombros y me llevó al centro de la pista donde todos bailaban. Tomó mi brazo y lo puso en su cintura y ahí bailando juntos estuvimos hasta que la canción terminó. Hizo una seña a Luis para que bajara la música.
-Se que no te va a gustar esto... pero de eso se trata- Me dijo Juan.
Todos nos veían y yo trataba de mantener mi postura firme y no parecer un tonto ahí de pie.
-¿Saben que día es hoy?- Dijo Juan al resto de los presentes.
Algunos negaron con la cabeza, a otros parecía no importarles y otros estaban tan divertidos que no podían borrar sus sonrisas de la cara.
-Hoy, señores. -Comenzó a decir como un político que busca ganar las elecciones- se conmemora una fecha que debe ser inolvidable...-
Yo no podía creerlo, ya había descubierto a que se refería y quería sonreír y llorar, o tal vez ocultarme y ser invisible en ese momento.
-... Hoy hace seis meses...- continuó- ... este joven tan querido por todos nosotros y con un gran corazón, acepto después de una gran lucha por mi parte y de haberme caído mil veces, acepto ser mi novio... no me pregunten porque lo quiero... porque no lo se... solo sé que soy muy feliz por tenerlo conmigo. Un aplauso por favor.-
Todos aplaudieron, yo no sabía que hacer, lo veía a él y quería matarlo pero también quería besarlo.

Bajamos al gran jardín dónde Juan me ofreció un cigarro y entonces en la soledad vi de nuevo esa mirada que tanto miedo me causo en sus hermosos ojos.

-Tengo que decirte algo- Me dijo con una seriedad que me heló la sangre.
-Sabía que había algo mas- le dije antes de que él continuara.
-Tengo que pedirte perdón- comenzó a decir- no quisiera que esto pasara pero es necesario... al menos por un tiempo.
Mis ojos estaban abiertos esperando que continuara y los ojos de él brillaban pues se llenaban de agua.
-Espera... -lo interrumpí cuando quería volver a hablar.
Le dí un beso y lo abracé con fuerza.
-No importa que sea, solo dilo y hagamos esto mas sencillo ¿Quieres?- le dije secando sus ojos con mis manos. Él recargó su frente contra la mía y yo pasaba mis dedos entre su cabello.
-Me voy a ir- y sollozó- me iré a Estados Unidos un tiempo, mi abuela esta enferma y necesita que mi madre la cuide pero no quiere irse sola, así que iré con ella. Pero me cuesta dejarte.-
-Vete- le dije - Vete, no te preocupes por mi, estaré bien, ellas te necesitan y yo estaré aquí, esperándote.
-No quiero una relación a distancia, sabes lo difícil que es...- y sollozó nuevamente.
-Y no será así, -comencé a decirle- creo que lo mas conveniente es darnos un tiempo, todo el tiempo que sea necesario para que estés allá y no te sientas atado a nada ni a nadie. Me interesa que estés bien y esto nos hará bien a ambos...-
-¿No entiendes?- me dijo en un susurro- Yo te amo.
-Y yo a ti te amo, lo sabes. Tienes que ir.-
-¿Seis meses y todo se acabó? no es justo- Me dijo él.
-No estamos dándole un punto final a esta historia, recuerda que escribimos esta historia juntos, estamos dándole una coma, puntos suspensivos, punto y coma.- Le dije con firmeza.
Él guardó silencio y me abrazo con fuerza.
-Tienes razón.- Me respondió

...