martes, 19 de agosto de 2014

Ésa

Te juro que no soy celoso...

El nuevo curso trae consigo una infinidad de cosas nuevas, desde pequeñas, agradables, grandes o bien desagradables. De las últimas me atrevo a decir que no hay... bueno tal vez solo una y que acabo de descubrir.

Resulta que el viernes pasado, salí muy entusiasmado de mi última clase y me disponía a ir en busca de Juan, quien me espera durante una hora en el jardín de la universidad para irnos juntos. Tenía mil cosas que platicarle, la clase había sido tan interesante que fue dificil tener que decir: "Continuamos la siguiente clase". Tenía la necesidad de compartir la información con él, quien en ocasiones aunque no entienda nada de lo que estoy diciendo se toma su tiempo de escucharme.

Llegué al jardín y no lo vi, fui al estacionamiento y tampoco estaba ahí. Decidí ir a buscarlo a la cafetería pero tampoco estaba ahí. Tenia un sufrimiento doble puesto que mi telefono celular tenía la bateria muerta. Después de varias vueltas por la escuela lo ví sentado junto a la fuente bajo un árbol y sonriendo estupidamente a una chica de cabello rojo con la que estaba charlando.
Mis manos se cerraron en puños y sentí el cuerpo llenarse de calor como si una chimenea se encendiera dentro de mi, puedo jurar que estuve a punto de comenzar a sacar humo por las orejas y las fosas nasales.

La chica inclinaba la cabeza de lado como gesto de interés en lo que él muy contento le estaba contando, después ella agitaba su melena con las manos y hacía deslumbrar su largo cabello bajo el sol. Se inclinaba hacia adelante para responder y al soltar una carcajada tomaba el brazo de él.

Me acerqué respirando con fuerza y pasos pesados.

-Te estaba buscando- dije con un tono hostil del cual me percaté hasta que terminé de decir la oración.
-Te envié un mensaje al celular diciendote que estaría aquí- me dijo Juan observandome con extrañeza.
-No me llegó- nuevamente el tono hostil- mi celular murió.
-Eso lo explica...- dijo Juan y cambió a un tono muy feliz- Te presento a Lisa, es nueva en la escuela.
-Hola- dije sin darle mucha importancia y ella sonriendo se quedó con la mano esperando el saludo.
 -¿Nos vamos? - le pregunté a Juan con un tono que denotaba demanda mas que pregunta.
-Supongo...- dijo él dejando la sensación de querer decir algo pero no dijo nada mas.
-Perfecto, adios- Le dije a Lisa y tomé la mochila de Juan del piso. Caminé hacia el estacionamiento.

Es una chica bastante hermosa, con ojos grandes y llenos de vida, piel clara y su largo cabello ondulado y rojo. Tiene una figura esbelta y sexy, labios gruesos y rosados que hacen juego a su cabello. No necesita de maquillaje para verse bien y sus grandes anteojos de estructura gruesa y café le dan ese toque de intelectualidad y belleza que toda mujer desearía tener.

-Eres bastante maduro- dijo Juan ironicamente.
No respondí nada.
-Te ves tan sexy cuando te enojas- me dijo acompañando el comentario con una risita.
-Y tu tan idiota cuando le hablas a esa...- dejando la frase en el aire.
-Estas celoso- me dijo volviendo a reir.
-Jodete- le respondí y nos fuimos de la escuela.

Tanto berrinche de mi parte terminó cuando sentí su mano sobre mi pierna y me beso la mejilla acompañado de un "Te amo".

Claro que seguí fingiendo estar molesto para que él continuara con esas cosas que tan bien sabe hacer para mi.

1 comentario:

  1. Y pueden hacer actos de cariños en público... es que el beso de dio mientras caminaba en la facultad y yo digo... aunque concuerdo con Juan "eres tan maduro"... sólo le hablo una vez ni que fuese la gran cosa, tranquilo macho no eches aceite si no has siquiera prendido la estufa.

    Saludos!

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