martes, 23 de septiembre de 2014

Anécdotas rápidas

Al menos ya comprendió que debemos ser más discretos.

Este semestre escolar ha estado lleno de muchas buenas cosas. Nuevas personas, nuevas experiencias, largas noches con tareas que parecen no tener final y una sensación (a pesar de todo) de tranquilidad (lo cual me preocupa, nunca es buena tanta tranquilidad).
A veces voy por él a su casa o a veces él viene por mi y nos vamos a la escuela. Nos despedimos al subir las escaleras pues él está al fondo del pasillo a la izquierda y yo al fondo de la derecha. Entre clases lo veo pasar con su cigarro en la mano, camino a la zona de fumadores y yo con mis galletas de siempre me quedo a esperar la siguiente clase.

Los jueves los he dedicado a salir con mis amigos a un café y comentar (las platicas aburridas, como dice Juan) sobre miles de libros, ensayos, artículos y poesía. La mejor manera de construir conocimiento es compartiéndolo con otros; y eso hacemos.


Los lunes por las tardes continuamos con los ensayos de la obra de teatro (la cual nos preparamos para una gira por algunas ciudades del estado) y actualmente comenzamos a armar un proyecto muy ambicioso, el cual nos tiene a todos entusiasmados, tanto fue que incluso personas de toda la ciudad han venido a nosotros para formar parte del proyecto y bueno, no es cualquier proyecto, es:


Lo único malo de esto es que Juan no estará en el proyecto porque tiene algo más en mente.

Los viernes, como es costumbre, salimos Juan y yo a algún lugar. Lo interesante es que siempre tratamos de experimentar cosas nuevas, eso de hacernos pasar por buenos amigos y "ligar" chicas que están buscando a alguien que les haga platica una noche, es algo cruel. Sus rostros al escucharnos decir "en fin, tenemos que irnos" y dejarlas ahí solas en los bares (antros) al principio nos da risa pero luego cae la culpa.

Otras ocasiones nos limitamos a ver peliculas, cenar o simplemente charlar. Algunas veces he cenado con su madre y él. Ella es una mujer totalmente encantadora, siempre me pregunta como he estado, me ofrece algo para reposar los pies mientras charlamos en la sala, incluso me invita a dormir ahí. No podemos superar el trauma de aquel día que ella nos dio un par de condones a cada uno y nos dijera "Solo no hagan mucho ruido". Puedo jurar que mi rostro pasó de pálido a rojo en menos de un segundo y Juan solo pudo decir "OK"

En otras ocasiones el viene a mi casa, mi papá le tiene un amor-odio a Juan, siempre insiste que él es muy inteligente y bien educado pero en otras ocasiones suele llamarlo "el mamón" pues dice que Juan solo habla para aparentar ser muy genial. Mi madre y hermana mueren al verlo "Que guapo es", "Que atento", "Es tan lindo", etc. A veces pienso que ya no debo llevarlo a casa para prevenir que cualquiera de las dos intente robarlo.

- Sonríes mucho- me dijo el viernes anterior.
- Creo que sabes porque lo hago- le respondí.

Me abrazó como siempre y me dijo:

- Así quiero verte siempre.

Mientras tanto yo, preparo mis mejores movimientos para Chicago pues Juan me advirtió que quería que sacara mi lado mas sexy sobre el escenario.

2 comentarios:

  1. Me da gusto que tu vida (hasta ese entonces) haya estado yendo bien... disfruta de la tranquilad, ya quisiera yo tenerla conmigo. Qué malos son con las chicas, yo no podría hacer eso... mejor vayan a un antro gay y así no tienen que fingir nada. JAJAJA lo de la mamá de Juan, quedé 'helado' (sorprendido) con eso de que no hagan mucho ruido.

    Mucha suerte en tu musical
    Saludos!

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  2. Acabo de encontrar tu blog y ya me suscribi.

    No sean asi con las chicas, mejor vayan a un antro gay.
    Que risa lo de la mamá de Juan, que liberal! Y que bueno que tu padre ya lo acepta mas...

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