miércoles, 24 de diciembre de 2014

Soy malvado

¿Se nace malvado?

Aquel día después de la comida decidí que no dejaría que "él" me arruinara el resto de la noche.
Me arreglé bastante bien, recogí la mitad de mi cabello con una banda elástica y el resto reposaba sobre mis hombros. Usé aquel pantalón verde que no acostumbro usar y la chaqueta de piel.
Al bajar a la recepción del hotel, estaban el resto de mis compañeros listos para irnos.

Al llegar a la plaza Carso todos estaban maravillados con la majestuosidad del museo Soumaya y un costado la entrada al teatro subterráneo donde en unos minutos veríamos "Wicked".

El ambiente color esmeralda y las emociones que comenzaban a surgir entre nosotros eran mágicas.

Al entrar al teatro resultaba impresionante ver el mapa de OZ y el gran dragón sobre nuestras cabezas. Yo estaba impaciente y aferrándome con fuerza a mi existencia para disfrutar todo lo que estaba por ver.
Dan la tercera llamada... aplausos... silencio y música.

Monos y coreografía, se eleva el mapa y el dragón amenaza con atacar. Munchkins celebrando y ¡miren! ¡Es Glinda!
Termina la primera canción, aplaudo sin pensar y mi piel sentía cada nota y la interpretaba como un escalofrío agradable que en ocasiones llenaba de lagrimas mis ojos.
Cecilia de la Cueva (Glinda) y Danna Paola (Elphaba) hacen una mancuerna increíble sobre el escenario. Coreografías impecables y voces que se meten hasta tus entrañas y te rasgan el corazón.

Podía reír a carcajadas y llorar al mismo tiempo, la orquesta magnífica, y todo lo malo de la vida desapareció escuchando cada canción.
Llega el momento de la tensión y sabía que era momento de desafiar la gravedad, llegan esas notas de aquella canción tan emblemática que conocía desde hace tiempo, Elphaba se eleva en el escenario y junto a ella todos nosotros, llegas al mítico nirvana y se hace obscuridad, fin del primer acto.
Ver a mis compañeros con sudor en la cara y con tensas sonrisas en su rostro significaba solamente que Wicked estaba cumpliendo su cometido.

Comienza el segundo acto y las emociones llegan a niveles insospechados, pasa una cosa y luego otra, te enojas, ríes, lloras, te preocupas y sientes que de verdad nada puede arreglar lo que pasa.
Te sientes verdaderamente enojado, te das cuenta que "el bien" no existe, sabes que solo queda hacer el mal. Es la única forma.

No hay bien sin castigo, ni acción benéfica sin un reclamo, si es malo hacer el bien entonces veo bien la realidad. Una crítica excelente a miles de situaciones en tantos países donde al buscar hacer un bien terminas castigado y condenado a muerte. Lugares donde importa más la imagen y lo que se dice en los medios es manipulado para hacer creer que las personas que buscan hacer el bien sean vistas con odio. ¿Entonces se nace malvado? o ¿es que la maldad es solo un concepto creado por los que tienen el poder para seguir teniéndolo?

Entre otras cosas nos demuestra que importa más el verdadero amor, la buena amistad sin importar las diferencias una amistad perdura. Todo aquel que llega a tu vida te cambia y todo vale la pena. Vivir sin dejar de soñar y cuando llegues al limite saber que hacer.

Y yo... ya lo sabía, ahora lo sabía.

Cuando terminó todo, estaba llorando y aplaudiendo, abracé a Pablo con fuerza y salimos juntos a hacer el mal.



miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Iniciar de nuevo o continuar por el mismo camino?

A veces creo que me detengo bastante en pequeños momentos solo para admirar lo que veo en mi.

Mañana de final del mes de octubre, el ruido de una ciudad enorme y el agua corriendo en el lavabo.

La ciudad de México siempre me pone de buenas, había llegado la noche anterior (viernes) y solo habían quedado ganas de dormir en el hotel hasta que fuera momento de despertar.
Me estaba lavando la cara y me quedé observando cada detalle de mi rostro y torso desnudo. Pasé mis dedos sobre la barba que recién había recortado en jueves y me causó una sensación extraña. Me gusta como se ve, me da "actitud" y pierdo un poco aquella imagen infantil aunque mis largas pestañas me recuerden a ojos femeninos.

¿Cómo era antes de esto? pregunté en voz alta sin respuesta audible y solo como una voz interna que me dijo: Acaso importa.

Mi ya larga cabellera reposaba sobre los hombros apenas rebasando su nivel, lo cepillé con cuidado y de nuevo mis dedos se sintieron raros al acariciar el cabello.

No soy el mismo de hace un año, hace un año tenía una imagen distinta, como si fuese otra persona, mis actitudes ya no eran tan en silencio, ya no era aquel que solo callaba y escuchaba, el que veía pasar la vida frente a sus ojos como un espectador, ahora era actor y participe de la vida que me pertenece.

Mi pezón brillaba al moverme y mostrar reflejada la luz de la lampara que estaba sobre el espejo, una pieza metálica presente en aquel lugar donde nunca creí introducir nada. Lo toqué y también me sentí raro.

Todo era de alguna manera una marca, una cicatriz y un recordatorio de él.

"Me gustas tan niño, pero yo quiero más al hombre que vive muy dentro de ti"
Sus dedos tiempo después peinando y despeinando la barba que me costó tiempo y dedicación hacer crecer. Sus labios rozando aquel vello facial que a veces se enredaba con el suyo.

"Tienes un cabello tan suave, ¿Has pensado en dejarlo crecer algo más?"
Sus dedos en mi nuca tocando el cuero cabelludo y de ahí hasta la punta del cabello que era un largo recorrido a la vez que sus labios tocaban los míos. Sentir sus dedos atrapados en algún nudo y tener que buscar la salida.

"No me puedes mentir, se que te vuelve loco cuando juego con tus pezones... a mi me excita"
Mostrarle que había adornado aquella zona para satisfacernos mutuamente e incitarlo a que jugara con el y su lengua en movimiento que erizaba mi piel y levantaba no solo los ánimos.

Aquella tarde, los miembros de la compañía de teatro y algunos invitados extras (también de la escuela) fuimos a comer, pues en la noche llegaría el evento por el cual estábamos en la gran ciudad, teníamos que presenciar el musical más grande que haya visto México: Wicked.

La charla se disolvía de vez en cuando y yo me iba de ahí pero regresaba a escuchar fragmentos de lo que hablaban.

Al ver el musical sentí tantas cosas, no podía creer que había visto lo que vi y salí satisfecho.
(Contaré más a detalle en otra entrada)

Al salir decidimos ir a un centro nocturno, cerca del hotel existen miles de lugares muy recomendables para pasar el rato.
Llegamos a un lugar con muy buen ambiente, buena música y buenas bebidas. Era impresionante como había mesas con parejas de enamorados heterosexuales y homosexuales conviviendo en total armonía. Las chicas (mis amigas) me invitaron a bailar y bailamos un poco. A lo lejos pude ver a un chico bastante atractivo que me observaba mientras estaba bailando.

No se si habrá sido el alcohol o cualquier cosa que estuviera pasando en mi que les dije a las chicas que quería ir a hablar con el y ellas me dejaron ir.

-Hola- le dije mientras sacaba un cigarro del interior del pantalón. -¿Quieres?- le dije extendiendo el cigarro.
-Claro- me respondió y me hizo una seña con la cabeza indicándome que saliéramos. Se levanto de la mesa en la que estaba donde una pareja se besaba con ímpetu.

Al salir me cubrí pues hacía frío y él hizo lo mismo. Encendí el cigarro y se lo dí a el. Saqué otro y lo encendí para mi. Ahí fuera sin tanto bullicio vi que de verdad era muy guapo, tenía la misma estatura que yo, piel clara y cabello obscuro. Tenía ojos grandes, nariz cómo del norte de europa y una sonrisa contagiosa. Barba de esas que apenas van saliendo y sus cejas eran el toque perfecto para una mirada intensa. Bastante delgado, como yo.

-Creí que no te acercarías- me dijo.
-Yo tampoco creí acercarme-
-Soy Daniel, por si acaso- me dijo sonriendo.
-Yo soy...- Decidí mentir sobre mi nombre- Carlos.
-Mucho gusto, ahora te pregunto, Carlos, ¿Qué quieres hacer?

Dudé un poco y le respondí sin verlo mientras inhalaba más tabaco.
-Disfrutar de esta noche.

El soltó una carcajada nerviosa y cambió su tono de voz a algo más seductor.
-¿De verdad quieres "disfrutar"?- Remarcando la última palabra mientras seguía sonriendo.
-¿Por qué lo dices así?- le dije haciéndome el inocente.

Él se rió nuevamente y continuamos hablando un largo rato. Él supo ya que le dije que me estaba hospedando en un hotel a una calle de distancia.

-¿No crees que tus amigos se preocupen porque no has vuelto?- me preguntó al cabo de 30 minutos.
-No, no lo creo.- le respondí.

Así que decidimos ir al hotel...

A la mañana siguiente me levanté de la cama y lo vi ahí de espaldas a mi, su piel blanca brillaba a la luz de los primeros rayos de sol. Era muy raro encontrar en mi piel la sensación de una piel tan suave y distinta a la que estaba acostumbrado. El chico era un año menor a mi, bastante más delicado y un aroma dulce y suave. Fue impresionante la cantidad de nuevas sensaciones a las que tuvo que acoplarse mi cuerpo.

Yo estaba acostumbrado a algo más firme, una piel más áspera y un aroma que me provocaba algo inexplicable.

"Que estúpido" me dije. No debo estar comparando cosas, el chico es bueno y además no lo volverás a ver. Me daba enojo darme cuenta que estaba tratando de sustituir algo que me hacía falta. Era estúpido y terminé reprendiendome por ello. Tomé una toalla y entré a la regadera.

Al salir del baño con la toalla al rededor de la cintura me encontré al chico que ya se había puesto de nuevo su ropa.

-Buenos días- me dijo.
-Hola- respondí yo mientras me vestía.
-¿Cuándo te vas?- me preguntó.
-Hoy- le respondí sin verlo.
-Yo tengo que regresar a casa, espero saber de ti muy pronto- Me estrechó la mano y salió del cuarto.

El chico me dejó junto al teléfono de la habitación una nota con su número y nombre.

"No volverás a saber de mi" pensé.
Tomé el papel y lo deposite en la papelera.

No sabía si era lo correcto pero debía tomar una decisión, iniciar una nueva historia o bien comenzar a vivir a partir de esto.

Continuar... eso pensé.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Por bien, por ti.


Mi limite, ya alcancé mi limite. Te pido que llegues tú a donde no llegué.

Ese día a mediados de octubre algo había cambiado, en mi, en él, en los demás o tal vez ya nada era igual.

Lo vi entrar y salir a la hora que le correspondía de la escuela, no dije nada. Lo vi conectarse a facebook y al mandarle mensajes solo aparecía aquel terrible "visto a las..." y no dije nada.
Pasaron dos días y yo aún no lograba comprender su radical distancia.

Fue en la tercera mañana que accidentalmente nos topamos a la mitad del pasillo y yo le sonreí como siempre pero el vino a mi serio y en un gesto rápido y muy frío me beso la mejilla, me dijo "Buenos días" y siguió caminando.

Pablo tenía razón, Juan se estaba comportando muy extraño hace ya varias semanas pero ya había llegado a un punto en el cual era muy obvio y preocupante.

Esa tarde decidí visitarlo, no sabía si estaba cometiendo un error al ir sin avisar. Me abrió su madre tan cálida y linda como siempre, me invitó un te y me informó que Juan había salido hace unas horas pero que no tardaba en llegar.

Dieron las 8 pm y me dispuse a irme pero en ese preciso momento se abrió la puerta de la casa y entró Juan con un aire de felicidad que se desvaneció al verme. Su madre lo beso en la mejilla y dijo:

-Los dejaré platicar.- a la vez que se dirigió a la cocina.

No se si fue la palabra "platicar" o la mirada incomoda de la señora o bien la cara pálida de Juan lo que me hizo sentirme fatal.

Juan me tomó del brazo como siempre y me guió escaleras arriba a su habitación pero sin decir nada, hasta que llegamos y cerró la puerta.

-Quieres respuestas, lo se- comenzó a decir mientras se quitaba el abrigo.
-¿Estas bien?- le pregunté
-No- respondió secamente.

Se sentó en la cama y me indicó que me sentara en la silla del escritorio frente a él.

-Me siento mal por ti- comenzó a decir.
-¿Que hice?- le dije con voz temblorosa
-Nada, tú no hiciste nada, jamás podrías hacerme nada, eres tan bueno con todos mientras que yo soy lo peor, me siento la peor persona del mundo y más cuando te diga lo que debo decirte- Sus labios se cerraron con fuerza y yo comencé a temblar.

Se quedó en silencio y yo también, su rostro inexpresivo y yo respirando muy a prisa.

-Tenemos que terminar- Me dijo y se tapó la cara con las manos.
-No te entiendo- le respondí temblando.
-No me mereces, no tienes derecho a sufrir por mi culpa, te he fallado horriblemente- decía con la cara aún oculta y evidentemente llorando.
Me acerqué a él y me arrodille frente a él y le descubrí la cara.

-Sea lo que sea, dime que pasó- le dije.
-He estado saliendo con alguien más... -guardó silencio y continuó- si te digo quien es... me da miedo...-
-Acaso crees que voy a ir a matarlo, no seas tonto- y me senté de nuevo en la silla.
-Aún así, no me gusta verte sufriendo...- y se secó las lagrimas.
-No estoy sufriendo... - le dije con firmeza- ... y aún así eso debiste pensar antes de hacerlo, confié en ti, te di mi apoyo, mi amor... algo que jamás creí poder darte. Y no me importa quien sea, si estas mejor con... él o ella, bien, sigue así, no pienso decirte que no. Que te vaya bien.- Y salí de la habitación.

Llegué a la planta baja y la señora me pregunto si me quedaría a cenar y yo le dije que no, tomé mi abrigo y me despedí de ella.

Oí decir que quienes llegan hacia ti
Es por algo que les debes aprender.
Y hay seguir a quien te ayude a ser mejor,
Siempre y cuando tu la ayudes a crecer.
Quizá es cierto, nunca lo sabré
Pero lo que soy ahora es porque te encontré

-Te lo dije- me dijo Pablo cuando le terminé de contar.
-Ya basta con tus "Te lo dije", parece que no te preocupara en lo más mínimo.
-Si me preocupa, me preocupas tú.
-Pues parece que te alegras- Y tomé un sorbo de mi café.
-Te quiero, amigo, pero debo recordarte que te advertí que él solo gusta de divertirse con las personas hasta que llega otra.
-¡Que alivio! me ayuda mucho escuchar eso- dije con ironía- aunque debo aceptarlo, me lo advertiste y ahora lo veo aunque el tiempo que duró... fue bueno.

Podría ser que no se vuelvan a unir nuestras vidas
Escucha pues mi confesión, hay tanto en mi
De lo que yo aprendi de ti y lo llevo dentro de mi corazón
Que sigue ahora no lo sé, en verdad
pues lo que soy ahora, es por tu amistad.

La noche anterior caminé a casa llorando en silencio y te seré sincero, a pesar de que me dolía había algo que me hacia sentir tranquilo... no se que era, pero sabía que era bueno pues mientras estuvimos juntos muchas cosas buenas cambiaron en mi, cada persona que llega a nuestras vidas hace un cambio y él fue para bien pero todo tiene un final.


Quién dirá si el cambio en mi fue algo bueno
Yo creo que si el cambio fue algo bueno
Y hoy para siempre
Seré mejor por ti.

Wicked - Por tí



lunes, 8 de diciembre de 2014

Otro año

Hoy se cumplen tres años de que comenzara a escribir este blog.

Y quiero decirte, que aunque este año he estado algo distante por cuestiones escolares, tienes que saber lo mucho y muy importante que eres para mi.

Tú estuviste conmigo a lo largo de este tiempo y a través de las palabras lograste estar conmigo en momentos especiales de mi vida.

Estuviste riendo, llorando, soñado, enloqueciendo y a veces odiando junto a mi.

Te agradezco por todo esto, por brindarle a un completo desconocido la confianza y la escucha que necesitaba. Gracias por tus palabras que de vez en cuando dejaste plasmadas en alguna de mis historias.

Nada habría sido lo mismo sin ti.

Querido amigo, espero que no sean solo estos tres años, espero que sean aún muchos más y te prometo volver en algunos días y contarte que ha pasado conmigo, compartirte un sueño, y dejarme llevar por las palabras y llevarte conmigo.

Esta celebración es contigo pues sin ti no sería nada.

Gracias.