miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Iniciar de nuevo o continuar por el mismo camino?

A veces creo que me detengo bastante en pequeños momentos solo para admirar lo que veo en mi.

Mañana de final del mes de octubre, el ruido de una ciudad enorme y el agua corriendo en el lavabo.

La ciudad de México siempre me pone de buenas, había llegado la noche anterior (viernes) y solo habían quedado ganas de dormir en el hotel hasta que fuera momento de despertar.
Me estaba lavando la cara y me quedé observando cada detalle de mi rostro y torso desnudo. Pasé mis dedos sobre la barba que recién había recortado en jueves y me causó una sensación extraña. Me gusta como se ve, me da "actitud" y pierdo un poco aquella imagen infantil aunque mis largas pestañas me recuerden a ojos femeninos.

¿Cómo era antes de esto? pregunté en voz alta sin respuesta audible y solo como una voz interna que me dijo: Acaso importa.

Mi ya larga cabellera reposaba sobre los hombros apenas rebasando su nivel, lo cepillé con cuidado y de nuevo mis dedos se sintieron raros al acariciar el cabello.

No soy el mismo de hace un año, hace un año tenía una imagen distinta, como si fuese otra persona, mis actitudes ya no eran tan en silencio, ya no era aquel que solo callaba y escuchaba, el que veía pasar la vida frente a sus ojos como un espectador, ahora era actor y participe de la vida que me pertenece.

Mi pezón brillaba al moverme y mostrar reflejada la luz de la lampara que estaba sobre el espejo, una pieza metálica presente en aquel lugar donde nunca creí introducir nada. Lo toqué y también me sentí raro.

Todo era de alguna manera una marca, una cicatriz y un recordatorio de él.

"Me gustas tan niño, pero yo quiero más al hombre que vive muy dentro de ti"
Sus dedos tiempo después peinando y despeinando la barba que me costó tiempo y dedicación hacer crecer. Sus labios rozando aquel vello facial que a veces se enredaba con el suyo.

"Tienes un cabello tan suave, ¿Has pensado en dejarlo crecer algo más?"
Sus dedos en mi nuca tocando el cuero cabelludo y de ahí hasta la punta del cabello que era un largo recorrido a la vez que sus labios tocaban los míos. Sentir sus dedos atrapados en algún nudo y tener que buscar la salida.

"No me puedes mentir, se que te vuelve loco cuando juego con tus pezones... a mi me excita"
Mostrarle que había adornado aquella zona para satisfacernos mutuamente e incitarlo a que jugara con el y su lengua en movimiento que erizaba mi piel y levantaba no solo los ánimos.

Aquella tarde, los miembros de la compañía de teatro y algunos invitados extras (también de la escuela) fuimos a comer, pues en la noche llegaría el evento por el cual estábamos en la gran ciudad, teníamos que presenciar el musical más grande que haya visto México: Wicked.

La charla se disolvía de vez en cuando y yo me iba de ahí pero regresaba a escuchar fragmentos de lo que hablaban.

Al ver el musical sentí tantas cosas, no podía creer que había visto lo que vi y salí satisfecho.
(Contaré más a detalle en otra entrada)

Al salir decidimos ir a un centro nocturno, cerca del hotel existen miles de lugares muy recomendables para pasar el rato.
Llegamos a un lugar con muy buen ambiente, buena música y buenas bebidas. Era impresionante como había mesas con parejas de enamorados heterosexuales y homosexuales conviviendo en total armonía. Las chicas (mis amigas) me invitaron a bailar y bailamos un poco. A lo lejos pude ver a un chico bastante atractivo que me observaba mientras estaba bailando.

No se si habrá sido el alcohol o cualquier cosa que estuviera pasando en mi que les dije a las chicas que quería ir a hablar con el y ellas me dejaron ir.

-Hola- le dije mientras sacaba un cigarro del interior del pantalón. -¿Quieres?- le dije extendiendo el cigarro.
-Claro- me respondió y me hizo una seña con la cabeza indicándome que saliéramos. Se levanto de la mesa en la que estaba donde una pareja se besaba con ímpetu.

Al salir me cubrí pues hacía frío y él hizo lo mismo. Encendí el cigarro y se lo dí a el. Saqué otro y lo encendí para mi. Ahí fuera sin tanto bullicio vi que de verdad era muy guapo, tenía la misma estatura que yo, piel clara y cabello obscuro. Tenía ojos grandes, nariz cómo del norte de europa y una sonrisa contagiosa. Barba de esas que apenas van saliendo y sus cejas eran el toque perfecto para una mirada intensa. Bastante delgado, como yo.

-Creí que no te acercarías- me dijo.
-Yo tampoco creí acercarme-
-Soy Daniel, por si acaso- me dijo sonriendo.
-Yo soy...- Decidí mentir sobre mi nombre- Carlos.
-Mucho gusto, ahora te pregunto, Carlos, ¿Qué quieres hacer?

Dudé un poco y le respondí sin verlo mientras inhalaba más tabaco.
-Disfrutar de esta noche.

El soltó una carcajada nerviosa y cambió su tono de voz a algo más seductor.
-¿De verdad quieres "disfrutar"?- Remarcando la última palabra mientras seguía sonriendo.
-¿Por qué lo dices así?- le dije haciéndome el inocente.

Él se rió nuevamente y continuamos hablando un largo rato. Él supo ya que le dije que me estaba hospedando en un hotel a una calle de distancia.

-¿No crees que tus amigos se preocupen porque no has vuelto?- me preguntó al cabo de 30 minutos.
-No, no lo creo.- le respondí.

Así que decidimos ir al hotel...

A la mañana siguiente me levanté de la cama y lo vi ahí de espaldas a mi, su piel blanca brillaba a la luz de los primeros rayos de sol. Era muy raro encontrar en mi piel la sensación de una piel tan suave y distinta a la que estaba acostumbrado. El chico era un año menor a mi, bastante más delicado y un aroma dulce y suave. Fue impresionante la cantidad de nuevas sensaciones a las que tuvo que acoplarse mi cuerpo.

Yo estaba acostumbrado a algo más firme, una piel más áspera y un aroma que me provocaba algo inexplicable.

"Que estúpido" me dije. No debo estar comparando cosas, el chico es bueno y además no lo volverás a ver. Me daba enojo darme cuenta que estaba tratando de sustituir algo que me hacía falta. Era estúpido y terminé reprendiendome por ello. Tomé una toalla y entré a la regadera.

Al salir del baño con la toalla al rededor de la cintura me encontré al chico que ya se había puesto de nuevo su ropa.

-Buenos días- me dijo.
-Hola- respondí yo mientras me vestía.
-¿Cuándo te vas?- me preguntó.
-Hoy- le respondí sin verlo.
-Yo tengo que regresar a casa, espero saber de ti muy pronto- Me estrechó la mano y salió del cuarto.

El chico me dejó junto al teléfono de la habitación una nota con su número y nombre.

"No volverás a saber de mi" pensé.
Tomé el papel y lo deposite en la papelera.

No sabía si era lo correcto pero debía tomar una decisión, iniciar una nueva historia o bien comenzar a vivir a partir de esto.

Continuar... eso pensé.

4 comentarios:

  1. Es muy comun que tratemos de olvidar a alguien con alguien mas. A veces funciona, a veces no.
    Suena que las sensaciones nuevas tal vez no fueron lo que esperabas, verdad?

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    1. Así es, no fueron tal como esperaba. No fue malo pero creo que el momento y los recientes acontecimientos me hicieron sentir algo extraño.

      Gracias por leer.

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  2. Qué suerte tiene México de poder apreciar musicales... aquí en Perú es algo nuevo, pero al menos he podido apreciar dos obras en este año (una de ellas, Mentiras)... al tema, todo esto paso luego de lo sucedido con el susodicho verdad? es que no me quedo claro esa parte... qué decirte, usar un clavo para sacar otro, no funciona... pero da un consuelo momentaneo. Total, la vida es corta como para no disfrutar de vez en cuando sobre todo cuando uno está solo... no significa que tengas que tener algo con él... y sobre todo él no tiene por que saber.

    Saludos

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    1. Si, fue después.
      Estoy de acuerdo con que un clavo no saca a otro pero vaya que si disfrute aquel momento. Y además tenía en cuenta que posiblemente y por la distancia no volvería a saber de él, así que lo mejor fue dejarlo pasar.

      Gracias, amigo.

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