lunes, 23 de febrero de 2015

Volver otra vez

De verdad lo extrañaba.

Caminé nervioso hacia aquel lugar tan familiar, tan lleno de vida, tan mágico.
Mi otro hogar, aquel refugio que me envolvía de realidades distintas pero muy cercanas a la que hay fuera.

Me vestí muy bien, recogí mi cabello en una "pony-tail" que rozaba el inicio de mi espalda al caminar. Llevaba aquel viejo perfume que suelo usar solo en ocasiones especiales... este era uno de ellos.

Ir a encontrarme con aquel ser en tan familiar lugar me resultaba especial... lo era.
Ese lugar, mágico, siempre tan vacío, tan obscuro y con aquel olor de flores nacidas por emociones y música. Aquel lugar que de pronto se vería lleno de varias vidas, algunas reales y otras ficticias.

Subí aquella escalinata que queda al centro, y envuelto de penumbra gloriosa. Toqué el suelo con mis dedos como pidiendo permiso para pasar y a la vez como un tierno y sincero saludo a aquel viejo lugar que era amigo y cómplice.

Lo vi entonces ahí, de pie al centro de aquel lugar elevado, muy grande e imponente. Sonreía con ligera soberbia y satisfacción. Me dio la bienvenida con un silencio cálido y una fuerza que me entraba por cada poro del cuerpo.

De pronto me descubrí tan alto y poderoso, lleno de magia y capaz de arrancar algo muy intimo de las demás personas. Personas que me observaban y reían, reían de lo que decía, como me movía, a dónde iba, no podía escapar, debía permanecer ahí a la vista de todos... pero sabes, no me sentí mal, yo quería que siguieran riendo, de mi voz, mis palabras, mis movimientos, de mi.

Entonces aplaudieron y sonreí volviendo a ser yo. Tomé de la mano a ese espíritu (si es que así puedo llamarlo) e hice una reverencia acompañada de más aplausos.

Maldito ser, te amo. No creo en espíritus, ni fuerzas sobrenaturales pero algo pasa al subir al escenario y volver el pasado fin de semana con el viejo amigo me hizo sentirme bien. Tocar aquel telón de terciopelo rojo, aquel suelo de madera negra y aquellas butacas vacías antes de cerrar telón que se llenan como si fuera magia al abrirse.

Me hizo sentir bien el haber vuelto a casa, segunda casa, teatro... de verdad lo extrañaba.

domingo, 15 de febrero de 2015

Perfecto


Creí ser invencible, creí poder volar y jamás caer... estúpido.
Nada debía detenerme, nada debía ser malo ni complicado.
Yo soy un genio, soy... perfecto...
¿Dolor? ¿Amor? ¿Tristeza?
No puedo rebajarme a algo tan humano como eso.
Inmortal, divinidad, omnipotencia.
Descolocarme del plano terrenal, lejos de los mundanos placeres mortales.
Posicionarme en lo alto, en el plano del alma.
No soy cuerpo ni espíritu,
no soy vida ni muerte,
Ni luz ni obscuridad.
Soy todo...
Pero ahora veo...
siento,
muero...
Soy nada
Soy hombre,
tierra,
pecado
soy efímero.
¿Amor?
Estoy convencido de que no existe tal cosa...
pero ¿Dolor? ¿Por qué lo siento?
Me enamoré
Caí al vacío y conocí la vida...
mortal...
Fui vencido.