viernes, 27 de marzo de 2015

¿La muerte?

El final perfecto para el libro...

Yo debía quedarme hasta tarde en la biblioteca escolar entre pilas de libros para seguir obteniendo información de una investigación que hacía por el simple hecho de tener ganas de hacerla.

Anotaba miles de frases que podían servir, devolvía los libros que no me habían ayudado mucho y regresaba con otros más que aparecían casi por arte de magia.

Me tomé un respiro y me tallé los ojos que estaban casi secos de tanto leer. Dejé los anteojos sobre mis notas y me estiré sobre el respaldo de la silla manteniendo los brazos levantados detrás de la cabeza y respiré entre cansado y extasiado por tanta información agradable que cada vez se volvía más interesante.

-¿Interrumpo?

Esa voz me heló la sangre y me hizo dar un salto que me hizo sentarme recto y abrir los ojos… la voz, también me alegro escucharla.

-No interrumpes, ya estaba por terminar- Le dije sin poder verlo a los ojos.

Él sonrió y señalo los libros.

-Te has vuelto un ermitaño, te veo entrar siempre a la biblioteca y salir con tantos y diferentes libros cada vez que me parece que te has convertido en una ratón de biblioteca.

-Tengo un proyecto de investigación… mi posible tesis- Le respondí a manera de excusa.

-¿Tesis? ¡Pero te faltan dos años para concluir la carrera!- me dijo entre sorprendido y molesto.

-Prefiero adelantarme, ya sabes como soy- tomé mis anteojos y los coloqué cuidadosamente porque están muy frágiles y pueden romperse pronto, cerré los libros y aparté dos de ellos para llevarlos a casa. – Me iré a casa.

-¿Te llevo?- me dijo en tono suave.

-No es necesario- Sonreí sinceramente.

Caminó detrás de mí sin decir palabra alguna hasta llegar cerca del estacionamiento y entonces dijo:

-Fui a buscarte porque quería desearte feliz cumpleaños, el viernes no te encontré para decírtelo-

-Gracias- le respondí.

-Toma- me dijo mientras sacaba un pequeño sobre naranja de su bolsillo. –Ábrelo.

Y eso hice, lo abrí. Dentro había una carta del juego de lotería, la correspondiente a la muerte. Una hoja blanca con un poema y un dibujo con el título “Por última vez… la muerte”. En la parte trasera del sobre estaba escrita una frase que decía: “El juego ya ha comenzado y esta carta es tú destino, el destino del mundo. Solo tú decides si quedarte esperando o esperar a quedarte”.

-Gracias- le respondí.


-Es el final del libro que hicimos- Él sonrió, revolvió mi cabello y se fue.