martes, 2 de junio de 2015

Una batalla más


Si, me di tiempo para sentirme mal y llorar un poco pero me limpié las lágrimas y me levante de mi devastación.

Él aún sostenía mi mano cuando vi escaparse de sus ojos el último intento de mirarme. Su ligera sonrisa agradecida por tantos años a su lado y su larga exhalación que fue la última. Siempre lo creí como ese momento donde todo se escapa y todo vuelve al ser de la tierra.

Separé su mano tensa de la mía, le limpié el sudor y la sangre del rostro. Puse junto a él su espada y tomé el yelmo. Besé su frente y me fui andando entre cadáveres y moribundos.

A veces no podía evitar mirar hacia atrás y conforme avanzaba veía las magnitudes de la reciente batalla. Algunos se levantaban solos y ayudaban a otros a hacerlo. Revisaban a quienes podrían salvar y se permitieron llorar en silencio por sus amigos y compañeros.

Nadie dijo que por ser guerreros no se nos permite sentir dolor... no dolor físico, dolor del alma. Por decirlo de alguna manera. Somos humanos y también amamos.

No podré olvidarlo, no podré dejarlo pasar. Iré recordándolo mientras camine, me seguirá punzando en la cabeza su sonrisa infinita. Podre soñar que sigue a mi lado y aunque aprenda a vivir sin él, será parte de mis pasos, los que ya he dado y los que he de dar.

Quisieron ayudarme, curar mis heridas y limpiar mi sangre. Mi dolor corporal no se compara con el del alma. Deberán sanar con el tiempo...

Mi vista se nubla, siento frío, no existe nada... solo existe el saber que al despertar todo estará bien.

4 comentarios:

  1. Al despertar siempre todo estará bien, aún cuando sea un sueño largo y profundo. No podrás olvidarle? Mmm quizás no, pero al recordar no dolerá como ahora... de ello doy testimonio.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así deben ser las cosas, amigo. Seguir.

      Saludos

      Eliminar