domingo, 6 de septiembre de 2015

Otra vez igual


La guerra nunca termina...

Batallas las hay muchas, cada día y en cada momento.

A veces se pierden a veces se ganan.

En  los breves respiros se debe únicamente prepararte para la que sigue,
es decir, no hay descanso.

Una tras otra,
levantar la espada y prepararse para continuar...

La guerra continúa, nunca se detiene... hasta morir.

***



Como era de esperarse las cosas fueron distintas a partir de aquella noche.

No podía huir, ni él ni yo, teníamos que seguir frecuentandonos en los ensayos y soportar las escenas juntos... no decíamos hola al llegar pero nuestro cuerpo se tensaba con vernos. Miradas que se desvían, movimientos veloces para "hacer algo" que no estábamos haciendo... leer, atar los zapatos, tomar agua, gesticular ante el espejo...

En algún momento decidimos acercarnos de nuevo, pero al hacerlo, él se alejaba o cuando era él, yo me alejaba.

Era un juego para ver quien hablaba primero...

Y sucedió...

Estaba nuestra compañera a la mitad del pasillo texteando algo en su celular cuando decidí llamarla:

Vannesa!

Mi voz fue doble... ella volteó alternativamente a la derecha e izquierda... Luis y yo la llamábamos desde puntos extremos.

Luis y yo no evitamos vernos y sonreímos ante la "casualidad".

Después de que cada quien expuso con Vannesa su necesidad, ella se fue dejándonos solos ahí.

-Ya me iba- me dijo Luis.
-Yo también.
-¿Traes tu coche?- me preguntó
-No, me iré en taxi.
-Espera, yo te llevo.

Salimos al estacionamiento y saqué un cigarro.

-¿Hace cuanto que fumas?- me dijo Luis, poniendo nuestras cosas en la cajuela del coche.
-Mi último año de preparatoria, es decir... cuatro años.
-¿Fumas mucho?
-No, solo a veces... últimamente menos.
-Que bien.
¿Quieres?- le ofrecí un cigarro
-Gracias- Tomó uno de la cajetilla y le presté mi encendedor.

Humo... en la fría noche que recién había quedado tranquila después de una lluvia intensa.

-Quería hablarte...- comenzó a decir pero lo interrumpí.
-Yo también...-hice una pausa y seguí hablando- Discúlpame por lo que te hice en tu fiesta... no quería...
-Ya, ya... esta bien- me dijo- si me hiciste sentir mal y creí que me odiabas o algo así, pero en estos días me di cuenta que intentabas acercarte y no decías nada y me di cuenta que tu te diste cuenta que yo hacía lo mismo... eso me dio esperanzas...
-Perdóname...- le dije otra vez bajando la cabeza.
-¿Por qué?- me preguntó

De pronto una serie de pensamientos me inundó, lo que había estado haciendo, lo que pasó con Juan hace tiempo, mi depresión en los últimos días, en especial desde que murió mi abuelo, las incontables veces que en el psicoanalista me solté a llorar sin razón aparente, mi forma de alejarme en silencio de todos los que tengo al rededor, las discusiones más frecuentes con mi padre, mi terrible forma de hacer sentir mal a los demás y las veces que hice que todo se fuera a la mierda.

El maldito psicoanalista tenía razón...

Todas esas cosas que pensé no pude decirlas, pero eran la respuesta a esa pregunta "¿Por qué?"
Y no lo dije, pero algo se liberó ahí... me sentí ligero y como un cuchillo rebanandome en dos que me hacia sangrar pero a la vez bien.
Unas lagrimas salieron de mis ojos y pude verlo a él... inmóvil y su mirada que me veía con preocupación.
Me abrazó con fuerza... su perfume... ahí como agente tranquilizador.

-Tengo miedo- le dije al oído
-¿De qué?
-De que por mi culpa todo se vaya a la mierda... de enamorarme y hacer que alguien se enamore de mi y después todo se vaya a la mierda... como siempre...
-No tiene por que ser así otra vez... - me dijo separándose de mi y viéndome a los ojos.

Esa noche fuimos a cenar... pero antes, cenamos pizza.

7 comentarios:

  1. Queremos saberlo todo!
    Y buenísima frase para cerrar!

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    1. jajaja calmado, amigo mio.
      Gracias por leerme

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  2. "A veces se gana, a veces se aprende"... es mejor cambiar esa frase jeje.

    No deberias tomarlo tan a pecho, todos tenemos derecho a decir no y no sentirnos culpable por ello... bueno, lo mejor es hablarlo. Quizás te guardaste muchas cosas y llegaste a la explosión propia de la situación. Enamorarse? Pienso que te aceleras un poco, ya que el post anterior señalabas q era un amigo y no lo veias como nada más. Tratense más y ten paciencia contigo mismo primordial.

    Saludos

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    1. Exactamente, Erik.
      No estoy esperando enamorarme y justamente ese es el miedo... a enamorarme... he sido muy dependiente emocionalmente de las últimas personas con las que estuve y terminé mal... no quiero que eso vuelva a pasar.
      Gracias por eso de la paciencia, me hace falta.

      Saludos, amigo.

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  3. despues de terminar de leer tu entrada que a mi parecer me ha encantado porque suelo encontrarme con alguien y que este fumando siempre se me antoja y ahora mas que nunca me dio ganas de ir por uno... jajajaja saludos por cierto te buscare en twitter el mio es @albert75621608

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    1. Reacciones. jaja

      Ok, te busco en tw y te sigo.

      Saludos!

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