viernes, 10 de marzo de 2017

Piel

La instrucción fue sencilla, no había mucho que explicar.

Las 3:40 de la tarde y el calor de la primavera acercándose en ese sábado de trabajo.

Salí de casa con mi ropa negra de trabajo, nada de jeans ni camisas que me impiden moverme. camisas holgadas y un pantalón deportivo de gimnasia.
El trabajo de preparación para el siguiente proyecto teatral requiere de mucha condición física, por lo cual estamos teniendo entrenamientos intensivos de control, manejo, fuerza y resistencia corporal.

Una hora de trabajo duro y nuestros cuerpos sudorosos y doloridos pedían agua y reposar inmóviles mientras gritábamos por dentro.

-Bien- dice Jan nuestro entrenador. -Es momento de que se relajen y se recuesten en el suelo. Solamente respiren profundo y cierren sus ojos.

Yo ya lo estaba haciendo antes pues estaba al borde del desmayo. Pensaba punitivamente en que no debí fumar antes de llegar pero el maldito vicio me persigue.

-La instrucción es la siguiente- dijo en un tono de voz ya no tan autoritario, mas bien como una petición.-Escucharan la música y al ritmo conforme les vaya provocando moverse se tocarán el cuerpo, conozcanse nuevamente, vuelvan a conocer sus piernas, sus brazos, su cara, su abdomen, su espalda... todo su cuerpo. Adelante.

La música era suave pero con un toque sensual y solo pensé en acariciar mi cuerpo como si me hiciera el amor yo mismo. Descubrí mis muslos, mis pies, la cintura que ha aumentado un poco su tamaño en últimos años, mi pecho que estaba sudoroso al igual que mi cara donde aproveché para secarla con mis manos, mi cuello, mis codos, por entre mis dedos, mis labios que me besaban a mi mismo, mi propia piel.

-Sin abrir los ojos empiecen a reconocer el suelo que los rodea, si encuentran a alguien y se tocan no lo rechacen ni huyan, toquenlo y continúen reconociendo el espacio.

Choque mi brazo con la pared, encontré una mano pequeña y la tomé como si fuera mía, me despedí de la mano y continué, mi pié se cruzó con una pierna velluda que froto con calidez mi pie y se despidió gentilmente.

-Olvidense del espacio y exploren los cuerpos que están cerca, pueden desplazarse sin abrir los ojos y para que siga siendo intimo.

Una mano recorrió mi brazo hasta mi cara y la tocó con delicadeza, mientras que mi mano descubrió una rodilla que cedió a mi toqué, un pie se metió entre mis piernas a nivel del muslo y jugueteó alegremente.

De pronto eran muchas manos, muchos pies, mucho cabello, respiración, tocaba manos suaves y ásperas, pies grandes y pequeños, piernas delgadas y gruesas, cabellos largos y cortos, un cocktail de partes del cuerpo que tenían buen sabor.

-Eso es, pierdan el miedo, respétense, ámense, sean uno.

Un dedo recorrió mis labios mientras mi mano lograba sentir el latido de un corazón que no era mio, unos labios tocaron mi mejilla, me topé con varios pechos femeninos que no huían al contacto, dos veces tocaron mi pene y no sentí mal, no me excité para terminar erecto. Yo también me tope con alguno que estaba en estado relajado y solo seguí descubriendo. Uní labios tres veces con no se quien, cada uno dulce y único. De pronto ya estaba conformada una masa al centro donde todos respirabamos y sudabamos, ninguno tenía mal olor.

Eramos un solo cuerpo, una sola piel, un solo ser haciéndose el amor a si mismo, era algo hermoso.

Debo decir, que se sintió como cuando se es amado por alguien de manera incondicional.

La música se detuvo y escuchamos la voz: -Dejen de moverse, quédense como hayan quedado. No se suelten. Ahora abran lentamente los ojos sin separarse.

Abrí mis ojos y veía borroso por haber tenido tanto tiempo los ojos cerrados además de que no llevaba mis gafas.
Ahí estaba frente a frente con un compañero observandome perplejo, mi mano en la cabeza de una chica y de la cintura me abrazaba otro compañero.

-Al menos dediquense una sonrisa quienes esten de frente.

Efectivamente sonreimos.

-Bueno, después de hacer todo eso que más nos queda que sonreirnos- dijo una chica.

Todos rieron.

-Ya pueden soltarse- Dijo el entrenador.

La verdad nadie quería separarse, se estaba muy a gusto recibiendo tanto cariño.

2 comentarios:

  1. "el maldito vicio me persigue"... ya somos dos mi estimado.

    Interesante práctica, sin duda ser actor es algo más. Aunque es una práctica que no me hubiese gustado ya que detesto que me toquen... imagínate, toqueteándome... pero sí, todos nos sentimos bien recibiendo cariño... por eso es el sexo, recibes y das cariño aunque nunca vayas a ver a esa persona. Por eso muchas personas lo usan como refugio... para huir de su soledad.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya eso último: "Un refugio... para huir de su soledad". Estoy de acuerdo. Es complicado, quieras o no la actividad fue difícil pero te vas dejando llevar y la confianza generada es inmejorable.
      Debo decirte que funcionamos mucho mejor desde entonces en equipo.

      Un saludo afectuoso.

      Eliminar